domingo, 23 de octubre de 2022

El texto

 

Se entiende por texto a la unidad fundamental empleada en la comunicación, tanto oral como escrita. Todo texto se transmite a través de un conjunto de signos gráficos y ortográficos, que varían de una lengua a otra. 

Así mismo, un texto debe tener sentido y lógica para poder transmitir un mensaje. 

Un texto, según el Diccionario de la Lengua Española (DLE) es un "enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos". Siguiendo esta definición, se puede decir que la estructura de un texto se analiza partiendo de los elementos lingüísticos más pequeños a los más grandes o complejos.

Entonces, la unidad mínima que compone un texto es la palabra y las palabras se organizan en enunciados que a su vez forman párrafos, los cuales estructuran la composición de un texto. 

A continuación se muestra esta clasificación de menor a mayor de forma esquemática: 

palabra - enunciado - párrafo - texto.

Estructura de un texto - Los elementos que componen un texto
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La estructura básica de un texto

La estructura de un texto puede variar según el tipo de texto de que se trate, así que la estructura en su parte externa es más compleja de definir. Pero la estructura interna es la que se encarga de distribuir el contenido del texto para que sea comprensible y el mensaje llegue a su destinatario.

Así la estructura interna de un texto está dividida en varias partes que se esquematiza de la siguiente manera:

  • Introducción o planteamiento de la idea principal del texto. El autor expone al lector el porqué escribe ese texto o cuál es su propósito. Además de los procedimientos que seguirá y de los hechos que se irán desarrollando.
  • Desarrollo o cuerpo donde se va desarrollando la idea de manera ordenada. Se analizan los hechos aportando datos, reflexiones, puntos de vista y ejemplos para que el lector vaya comprendiendo.
  • La conclusión, donde se hace una recapitulación de las ideas más importantes que se han expuesto y se aporta una conclusión o reflexión final sobre el tema. Puede incluir una opinión.


Estructura de un texto - La estructura básica de un texto
Imagen: Slideshare

Las características de un texto

Como se ha dicho antes, un texto es un enunciado o grupo de enunciados codificados (a nivel oral o escrito) mediante signos gráficos. Sin embargo, para que todo conjunto de signos gráficos pueda considerarse texto es necesario que se cumplan las siguientes características que definen a todo texto:

1.-Tiene una intención

Al momento de escribir un texto se debe tener en claro que se desea lograr con el mismo, por ejemplo, se puede perseguir la intención de informar o convencer sobre un determinado tema a alguien.

Entonces, antes de escribir, la pregunta es: ¿Qué intención se persigue?

2.- Sujeta una excelente presentación

La presentación del texto debe ser limpia para que el público objetivo al cual se desea llegar pueda tener una lectura disfrutable.

Si los usuarios con la lectura reciben una buena experiencia, la comunicación está siendo totalmente eficaz.

3.- Sostiene cohesión

La cohesión se la consigue aplicando conectores textuales (por este motivo, pero, aunque, si bien, por eso, etc.)

Para conseguir cohesión en los textos se necesita aprender la estructura básica de las oraciones.

4. Desenvuelve un tema

Para desarrollar un tema correctamente se requiere realizar la primera característica de un texto (Buscar una intención) posteriormente escribir bajo ese objetivo y el tema principal.

Si los textos son entregados sin relación al encabezado, los lectores no obtendrán lo que están buscando y lo más probable es que no regresen a leer el contenido en específico y los relacionados.

5. Mantiene la coherencia

Nutrir con coherencia en todo momento es una de las características del texto más importantes que no debe faltar.

Para hacerlo se necesita que todas las ideas de un texto se complementen entre sí para ofrecer como resultado final lógica.

6.- Emplea un lenguaje adecuado

El lenguaje que comunique deberá ser lo más entendible posibles para el lector.

Por ejemplo, no es lo mismo redactar un texto de animales a un público de científicos que a un público de niños, ya que en el primero se podrá utilizar tecnicismo, pero en el segundo no.

7.- Expone números apropiadamente

Los números están presentes en la mayoría de los textos, pero muchos no están escritos apropiadamente, lo que retrasa y dificulta la interpretación.

Ejemplo.

No es lo mismo escribir en números «8.000.000.000.000» a que «8 billones», ya que en el primero el lector necesita contar los números ceros para averiguar de qué cifra se está hablando y en el segundo solo leer de corrido para entender a qué cantidad se hace referencia.

Además, cantidades tan grandes expresadas en números y no en letras obligan al lector a hacer una búsqueda para conocer exactamente a qué cifra se expresó en el texto.

8.- Muestra una idea por párrafo

La idea por párrafo es de las características del texto que generarán un impacto positivo al lector.

Cada párrafo de contenido debe representar una idea nueva que haga la lectura más comprensible y a la vez nutritiva de información.

9.- Está corregido

Un texto con errores gramaticales o desórdenes empeorará la lectura potencialmente.

Antes de publicar un texto debe ser leído hasta verificar que no se presenten errores ortográficos.

10.- Es claro y entendible

La redacción clara es simple, pero eficiente. Aplicándola se busca que el usuario no tenga necesidad de volver a leer la lectura una vez más por falta de entendimiento.


Tipos de Textos.

A continuación se habla acerca de los diferentes tipos de textos que existen, para que se pueda conocer mejor la estructura:

  • Texto narrativo: estos textos cuentan historias, hechos o eventos y pueden ser tanto ficticios como reales. La estructura en estos casos suele caracterizarse por presentar verbos dinámicos y por conectar la narración con conectores espaciales.
  • Texto descriptivo: este tipo de texto se realiza cuando se quiere describir o definir algo concreto. Puede ser tanto un elemento que forma parte del mundo material o, también, puede querer describir sentimientos, emociones, ideas, etcétera. La estructura del texto de este tipo suele centrarse en relatar los atributos de lo que se está describiendo y, normalmente, se usan formas del pronombre de la 3a persona.
  • Texto expositivo: se emplea cuando se quiere hablar sobre un tema de forma objetiva, no se permiten observaciones subjetivas ni personales sino que se trata de un tipo de texto que pretende lanzar una afirmación que viene respaldada por hechos y cifras. Estos textos se caracterizan por contener muchas explicaciones, definiciones, etc. y son los que abundan en los libros de texto que se emplean para aprender una materia. La estructura suele comenzar por una introducción, el desarrollo del tema, el análisis, los datos y la conclusión.
  • Texto argumentativo: son textos que parten de una hipótesis y que quiere defender una postura en concreto. Para ello, se usará una estructura muy clara en la que se exponen razones tanto a favor como en contra del tema planteado. Al final, también contará con una recopilación de conclusiones que cerrarán el texto de forma concisa.
  • Textos literarios: son textos que se incluyen dentro de la literatura y, por tanto, son obras de ficción (aunque pueden haber elementos reales e históricos). Se caracterizan por emplear figuras retóricas así como tener un tipo de lenguaje muy expresivo y emotivo. La estructura puede ser muy diversa pero, por lo general, estos textos cuentan con un planteamiento de la historia, el nudo o el problema y la resolución del conflicto o desenlace.
Estructura de un texto - Diferentes tipos de estructura de un texto
Imagen: Slideshare

Estructura de un texto argumentativo

  1. Introducción. Estos textos deben comenzar con una introducción donde se explique el tema sobre el que se va a hablar y, desde el principio, se debe dejar clara la postura que tiene el autor del texto. Debe recordarse que los textos argumentativos son subjetivos y cuyo objetivo es argumentar una postura para convencer al lector.
  2. Tesis. A continuación, se entra de lleno en el cuerpo del texto y se empieza a hablar sobre el tema de interés. La tesis debe ser de carácter breve, ya que es la presentación del tema, la introducción que justifica el estado de la cuestión y la postura que se tiene sobre el mismo. Aquí se pueden enumerar los argumentos, pero no desarrollarlos porque esto se realizará a continuación.
  3. Argumentación. Es el momento de empezar a justificar el punto de vista que tiene el autor. Debe dejar claro los argumentos o las razones que le hacen tomar esta actitud ante la tesis que se ha presentado. El objetivo de esta parte de la estructura es ofrecerle al lector datos concretos para convencerle.
  4. Conclusiones. la última de las partes es la que concluye con el texto. Aquí se reúnen las conclusiones a las que se ha llegado durante el desarrollo y esto debe ser de forma resumida y breve. Esta parte final ayuda a recopilar toda la información que se ha explicado a lo largo de todo el texto y a que se puntualicen los aspectos determinantes.
Estructura de un texto - Estructura de un texto argumentativo

Estructura de un texto expositivo

Otro de los textos más abundantes en el mundo académico son los expositivos, es decir, los textos en los que se expone una idea o un tema en concreto. Estos textos son de carácter divulgativo e informativo, por tanto, no deben ser subjetivos, sino objetivos.

La estructura de un texto expositivo es la siguiente:

  • Introducción. El autor del texto introduce a sus lectores al tema que quiere desarrollar. Es un resumen temático de lo que se va a hablar y tiene que ser conciso y no demasiado extenso.
  • Desarrollo. A continuación, es el momento de desarrollar la idea de forma completa y ordenada. Lo mejor es estructurar bien la información del texto para lograr una presentación sencilla y clara. Se pueden recurrir a ejemplos y a referencias para que el lector comprenda al máximo la exposición.
  • Conclusión. Y estos textos también terminan con una conclusión, un compendio final en el que se recogen los aspectos más importantes y con los que el autor quiere que sus lectores se queden.
Estructura de un texto - Estructura de un texto expositivo

Estructura de un texto literario

El texto narrativo o texto literario también cuenta con una estructura que viene muy bien detallada. Al ser textos de ficción en los que se narra una historia protagonizada por personajes, estos textos pueden tener una estructura muy diversa y creativa. Se está ante un tipo de texto artístico y, por ende, la estructura no está tan marcada ni prefijada como los textos académicos. No obstante, existe una estructura muy consolidada que es la siguiente:

  • Planteamiento o Inicio. Es cuando el autor comienza a adentrarse en la historia. Sitúa al lector en el lugar de la trama. Presenta a los protagonistas y empieza a construir el espacio narrativo que el lector irá identificando.
  • Nudo. Es el momento en el que ocurre la acción principal de la trama, el problema. El nudo se caracteriza por poner a los personajes en un problema que rompe con la armonía y la normalidad que se ha presentado durante el planteamiento.
  • Desenlace. Es la parte del texto literario en la que se resuelve el conflicto y se recupera la normalidad. En el desenlace es habitual que los personajes hayan vivido un cambio o evolución y que la el nudo haya servido de algo en sus vidas.

Este orden puede alterarse y, por ejemplo, que la historia comience con el final y se vaya recorriendo hasta el principio, o que la trama comience en el nudo (in media res). Son licencias creativas que un autor puede darse con la estructura del texto literario.

Estructura de un texto - Estructura de un texto literario
Bibliografía

  • Lajusticia, M. R. B. (2000). Estructura textual, macroestructura semántica y superestructura formal de la noticia. Estudios sobre el mensaje periodístico, (6), 239.
  • Parodi, G. (1992). Estructura textual y estrategias lectoras. Lenguas Modernas, (19), 89-98.

LA GALLINA DEGOLLADA


Horacio Quiroga

Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta. El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida.

Otra veces, alineados en el banco, zumbaban horas enteras, imitando al tranvía eléctrico. Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. Pero casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.

El mayor tenía doce años, y el menor ocho. En todo su aspecto sucio y desvalido se notaba la falta absoluta de un poco de cuidado maternal.

Esos cuatro idiotas, sin embargo, habían sido un día el encanto de sus padres. A los tres meses de casados, Mazzini y Berta orientaron su estrecho amor de marido y mujer, y mujer y marido, hacia un porvenir mucho más vital: un hijo: ¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?

Así lo sintieron Mazzini y Berta, y cuando el hijo llegó, a los catorce meses de matrimonio, creyeron cumplida su felicidad. La criatura creció bella y radiante, hasta que tuvo año y medio. Pero en el vigésimo mes sacudiéronlo una noche convulsiones terribles, y a la mañana siguiente no conocía más a sus padres. El médico lo examinó con esa atención profesional que está visiblemente buscando las causas del mal en las enfermedades de los padres.

Después de algunos días los miembros paralizados recobraron el movimiento; pero la inteligencia, el alma, aun el instinto, se habían ido del todo; había quedado profundamente idiota, baboso, colgante, muerto para siempre sobre las rodillas de su madre.

—¡Hijo, mi hijo querido! —sollozaba ésta, sobre aquella espantosa ruina de su primogénito.

El padre, desolado, acompañó al médico afuera.

—A usted se le puede decir; creo que es un caso perdido. Podrá mejorar, educarse en todo lo que le permita su idiotismo, pero no más allá.

—¡Sí...! ¡sí! —asentía Mazzini—. Pero dígame: ¿Usted cree que es herencia, que...?

—En cuanto a la herencia paterna, ya le dije lo que creía cuando vi a su hijo. Respecto a la madre, hay allí un pulmón que no sopla bien. No veo nada más, pero hay un soplo un poco rudo. Hágala examinar bien.

Con el alma destrozada de remordimiento, Mazzini redobló el amor a su hijo, el pequeño idiota que pagaba los excesos del abuelo. Tuvo asimismo que consolar, sostener sin tregua a Berta, herida en lo más profundo por aquel fracaso de su joven maternidad.

Como es natural, el matrimonio puso todo su amor en la esperanza de otro hijo. Nació éste, y su salud y limpidez de risa reencendieron el porvenir extinguido. Pero a los dieciocho meses las convulsiones del primogénito se repetían, y al día siguiente amanecía idiota.

Esta vez los padres cayeron en honda desesperación. ¡Luego su sangre, su amor estaban malditos! ¡Su amor, sobre todo! Veintiocho años él, veintidós ella, y toda su apasionada ternura no alcanzaba a crear un átomo de vida normal. Ya no pedían más belleza e inteligencia como en el primogénito; ¡pero un hijo, un hijo como todos!

Del nuevo desastre brotaron nuevas llamaradas del dolorido amor, un loco anhelo de redimir de una vez para siempre la santidad de su ternura. Sobrevinieron mellizos, y punto por punto repitióse el proceso de los dos mayores.

Mas, por encima de su inmensa amargura, quedaba a Mazzini y Berta gran compasión por sus cuatro hijos. Hubo que arrancar del limbo de la más honda animalidad, no ya sus almas, sino el instinto mismo abolido. No sabían deglutir, cambiar de sitio, ni aun sentarse. Aprendieron al fin a caminar, pero chocaban contra todo, por no darse cuenta de los obstáculos. Cuando los lavaban mugían hasta inyectarse de sangre el rostro. Animábanse sólo al comer, o cuando veían colores brillantes u oían truenos. Se reían entonces, echando afuera lengua y ríos de baba, radiantes de frenesí bestial. Tenían, en cambio, cierta facultad imitativa; pero no se pudo obtener nada más. Con los mellizos pareció haber concluido la aterradora descendencia. Pero pasados tres años desearon de nuevo ardientemente otro hijo, confiando en que el largo tiempo transcurrido hubiera aplacado a la fatalidad.

No satisfacían sus esperanzas. Y en ese ardiente anhelo que se exasperaba, en razón de su infructuosidad, se agriaron. Hasta ese momento cada cual había tomado sobre sí la parte que le correspondía en la miseria de sus hijos; pero la desesperanza de redención ante las cuatro bestias que habían nacido de ellos, echó afuera esa imperiosa necesidad de culpar a los otros, que es patrimonio específico de los corazones inferiores.

Iniciáronse con el cambio de pronombre: tus hijos. Y como a más del insulto había la insidia, la atmósfera se cargaba.

—Me parece —díjole una noche Mazzini, que acababa de entrar y se lavaba las manos— que podrías tener más limpios a los muchachos.

Berta continuó leyendo como si no hubiera oído.

—Es la primera vez —repuso al rato— que te veo inquietarte por el estado de tus hijos.

Mazzini volvió un poco la cara a ella con una sonrisa forzada:

—De nuestros hijos, ¿me parece?

—Bueno; de nuestros hijos. ¿Te gusta así? —alzó ella los ojos.

Esta vez Mazzini se expresó claramente:

—¿Creo que no vas a decir que yo tenga la culpa, no?

—¡Ah, no! —se sonrió Berta, muy pálida— ¡pero yo tampoco, supongo...! ¡No faltaba más...! —murmuró.

—¿Qué, no faltaba más?

—¡Que si alguien tiene la culpa, no soy yo, entiéndelo bien! Eso es lo que te quería decir.

Su marido la miró un momento, con brutal deseo de insultarla.

—¡Dejemos! —articuló, secándose por fin las manos.

—Como quieras; pero si quieres decir...

—¡Berta!

—¡Como quieras!

Este fue el primer choque y le sucedieron otros. Pero en las inevitables reconciliaciones, sus almas se unían con doble arrebato y locura por otro hijo.

Nació así una niña. Vivieron dos años con la angustia a flor de alma, esperando siempre otro desastre. Nada acaeció, sin embargo, y los padres pusieron en ella toda su complacencia, que la pequeña llevaba a los más extremos límites del mimo y la mala crianza.

Si aún en los últimos tiempos Berta cuidaba siempre de sus hijos, al nacer Bertita olvidóse casi del todo de los otros. Su solo recuerdo la horrorizaba, como algo atroz que la hubieran obligado a cometer. A Mazzini, bien que en menor grado, pasábale lo mismo.

No por eso la paz había llegado a sus almas. La menor indisposición de su hija echaba ahora afuera, con el terror de perderla, los rencores de su descendencia podrida. Habían acumulado hiel sobrado tiempo para que el vaso no quedara distendido, y al menor contacto el veneno se vertía afuera. Desde el primer disgusto emponzoñado habíanse perdido el respeto; y si hay algo a que el hombre se siente arrastrado con cruel fruición, es, cuando ya se comenzó, a humillar del todo a una persona. Antes se contenían por la mutua falta de éxito; ahora que éste había llegado, cada cual, atribuyéndolo a sí mismo, sentía mayor la infamia de los cuatro engendros que el otro habíale forzado a crear.

Con estos sentimientos, no hubo ya para los cuatro hijos mayores afecto posible. La sirvienta los vestía, les daba de comer, los acostaba, con visible brutalidad. No los lavaban casi nunca. Pasaban casi todo el día sentados frente al cerco, abandonados de toda remota caricia.

De este modo Bertita cumplió cuatro años, y esa noche, resultado de las golosinas que era a los padres absolutamente imposible negarle, la criatura tuvo algún escalofrío y fiebre. Y el temor a verla morir o quedar idiota, tornó a reabrir la eterna llaga.

Hacía tres horas que no hablaban, y el motivo fue, como casi siempre, los fuertes pasos de Mazzini.

—¡Mi Dios! ¿No puedes caminar más despacio? ¿Cuántas veces...?

—Bueno, es que me olvido; ¡se acabó! No lo hago a propósito.

Ella se sonrió, desdeñosa:

—¡No, no te creo tanto!

—Ni yo, jamás, te hubiera creído tanto a ti... ¡tisiquilla!

—¡Qué! ¿Qué dijiste...?

—¡Nada!

—¡Sí, te oí algo! Mira: ¡no sé lo que dijiste; pero te juro que prefiero cualquier cosa a tener un padre como el que has tenido tú!

Mazzini se puso pálido.

—¡Al fin! —murmuró con los dientes apretados—. ¡Al fin, víbora, has dicho lo que querías!

—¡Sí, víbora, sí! Pero yo he tenido padres sanos, ¿oyes?, ¡sanos! ¡Mi padre no ha muerto de delirio! ¡Yo hubiera tenido hijos como los de todo el mundo! ¡Esos son hijos tuyos, los cuatro tuyos!

Mazzini explotó a su vez.

—¡Víbora tísica! ¡eso es lo que te dije, lo que te quiero decir! ¡Pregúntale, pregúntale al médico quién tiene la mayor culpa de la meningitis de tus hijos: mi padre o tu pulmón picado, víbora!

Continuaron cada vez con mayor violencia, hasta que un gemido de Bertita selló instantáneamente sus bocas. A la una de la mañana la ligera indigestión había desaparecido, y como pasa fatalmente con todos los matrimonios jóvenes que se han amado intensamente una vez siquiera, la reconciliación llegó, tanto más efusiva cuanto hirientes fueran los agravios.

Amaneció un espléndido día, y mientras Berta se levantaba escupió sangre. Las emociones y mala noche pasada tenían, sin duda, gran culpa. Mazzini la retuvo abrazada largo rato, y ella lloró desesperadamente, pero sin que ninguno se atreviera a decir una palabra.

A las diez decidieron salir, después de almorzar. Como apenas tenían tiempo, ordenaron a la sirvienta que matara una gallina.

El día radiante había arrancado a los idiotas de su banco. De modo que mientras la sirvienta degollaba en la cocina al animal, desangrándolo con parsimonia (Berta había aprendido de su madre este buen modo de conservar frescura a la carne), creyó sentir algo como respiración tras ella. Volvióse, y vio a los cuatro idiotas, con los hombros pegados uno a otro, mirando estupefactos la operación... Rojo... rojo...

—¡Señora! Los niños están aquí, en la cocina.

Berta llegó; no quería que jamás pisaran allí. ¡Y ni aun en esas horas de pleno perdón, olvido y felicidad reconquistada, podía evitarse esa horrible visión! Porque, naturalmente, cuando más intensos eran los raptos de amor a su marido e hija, más irritado era su humor con los monstruos.

—¡Que salgan, María! ¡Échelos! ¡Échelos, le digo!

Las cuatro pobres bestias, sacudidas, brutalmente empujadas, fueron a dar a su banco.

Después de almorzar, salieron todos. La sirvienta fue a Buenos Aires, y el matrimonio a pasear por las quintas. Al bajar el sol volvieron, pero Berta quiso saludar un momento a sus vecinas de enfrente. Su hija escapóse enseguida a casa.

Entretanto los idiotas no se habían movido en todo el día de su banco. El sol había traspuesto ya el cerco, comenzaba a hundirse, y ellos continuaban mirando los ladrillos, más inertes que nunca.

De pronto, algo se interpuso entre su mirada y el cerco. Su hermana, cansada de cinco horas paternales, quería observar por su cuenta. Detenida al pie del cerco, miraba pensativa la cresta. Quería trepar, eso no ofrecía duda. Al fin decidióse por una silla desfondada, pero faltaba aún. Recurrió entonces a un cajón de kerosene, y su instinto topográfico hízole colocar vertical el mueble, con lo cual triunfó.

Los cuatro idiotas, la mirada indiferente, vieron cómo su hermana lograba pacientemente dominar el equilibrio , y cómo en puntas de pie apoyaba la garganta sobre la cresta del cerco, entre sus manos tirantes. Viéronla mirar a todos lados, y buscar apoyo con el pie para alzarse más.

Pero la mirada de los idiotas se había animado; una misma luz insistente estaba fija en sus pupilas. No apartaban los ojos de su hermana, mientras creciente sensación de gula bestial iba cambiando cada línea de sus rostros. Lentamente avanzaron hacia el cerco. La pequeña, que habiendo logrado calzar el pie, iba ya a montar a horcajadas y a caerse del otro lado, seguramente, sintióse cogida de la pierna. Debajo de ella, los ocho ojos clavados en los suyos le dieron miedo.

—¡Soltáme! ¡Déjame! —gritó sacudiendo la pierna. Pero fue atraída.

—¡Mamá! ¡Ay, mamá! ¡Mamá, papá! —lloró imperiosamente. Trató aún de sujetarse del borde, pero sintióse arrancada y cayó.

—Mamá, ¡ay! Ma... —No pudo gritar más. Uno de ellos le apretó el cuello, apartando los bucles como si fueran plumas, y los otros la arrastraron de una sola pierna hasta la cocina, donde esa mañana se había desangrado a la gallina, bien sujeta, arrancándole la vida segundo por segundo.

Mazzini, en la casa de enfrente, creyó oír la voz de su hija.

—Me parece que te llama—le dijo a Berta.

Prestaron oído, inquietos, pero no oyeron más. Con todo, un momento después se despidieron, y mientras Bertita a dejar su sombrero, Mazzini avanzó en el patio.

—¡Bertita!

Nadie respondió.

—¡Bertita! —alzó más la voz, ya alterada.

Y el silencio fue tan fúnebre para su corazón siempre aterrado, que la espalda se le heló de horrible presentimiento.

—¡Mi hija, mi hija! —corrió ya desesperado hacia el fondo. Pero al pasar frente a la cocina vio en el piso un mar de sangre. Empujó violentamente la puerta entornada, y lanzó un grito de horror.

Berta, que ya se había lanzado corriendo a su vez al oír el angustioso llamado del padre, oyó el grito y respondió con otro. Pero al precipitarse en la cocina, Mazzini, lívido como la muerte, se interpuso, conteniéndola:

—¡No entres! ¡No entres!

Berta alcanzó a ver el piso inundado de sangre. Sólo pudo echar sus brazos sobre la cabeza y hundirse a lo largo de él con un ronco suspiro.

sábado, 8 de octubre de 2022

SITUACIONES COMUNICATIVAS NO ESTRUCTURADAS Y ESTRUCTURADAS

 


El proceso de la comunicación recubre una importancia vital para el individuo, porque éste se encuentra inmerso en una innumerable cantidad de sistemas de comunicación, a lo largo de su existencia cotidiana. Este hecho le permite ser intérprete e interpretante en situaciones comunicativas y, por eso, las situaciones comunicativas consisten en un intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor. Cuando esas situaciones surgen espontáneamente, sin un guion previo, tema concreto, orden u objetivo, etc., se dice que son no estructuradas, entre ellas, se pueden mencionar: las conversaciones, las simulaciones y las discusiones. Cuando se requiere una organización previa, se trata de situaciones comunicativas estructuradas; en este grupo, pueden estar consideradas las dinámicas de grupo, ya que en ellas están presente los elementos básicos de la comunicación: emisor, receptor y mensaje; también, porque se realizan de acuerdo con un plan en el que se toma en cuenta el sitio, el tema, el grupo, los recursos y los resultados que se quiere lograr. Algunas de ellas son las siguientes: Panel, Phillips 66, Foro, Mesa redonda, Seminario, Torbellino de ideas, Debate dirigido y Simposio, entre otras.

 
1. SITUACIONES COMUNICATIVAS NO ESTRUCTURADAS
 
 
 
Las situaciones comunicativas no estructuradas son espontáneas y no requieren planificación previa. Entre ellas, se pueden tomar en cuenta las siguientes: la conversación, la simulación y la discusión.

• LA CONVERSACION

 Para la expresión oral, el hombre se apoya en los gestos, la expresión del rostro, las inflexiones y modulaciones de la voz; por este motivo, las manifestaciones orales tienen un carácter inmediato y la relación entre los interlocutores se establece directamente, en un mismo marco o situación común. En la conversación, por ejemplo, no es necesario expresar ideas sobrentendidas, presentes en el contexto situacional o conocidas por los hablantes; al contrario, las frases, en ocasiones, suelen quedar inconclusas y reforzadas por los gestos o la entonación; la construcción resulta menos pulida; la estructura, más libre, es guiada por la intervención de los participantes.
  
En la comunicación oral espontánea la expresión no resulta tan ordenada y coherente ni es consecuencia de una maduración previa. Una gran parte de nuestra existencia la pasamos hablando, solicitando y dando informaciones, opinando, discutiendo, comentado, conversando. La comunicación oral tiene lugar espontáneamente en nuestra vida cotidiana, pero también se manifiesta en la s elocuciones formales, cuando un emisor tras una preparación se dirige a un público.
 
Dentro de las formas espontáneas está la conversación. Hablar es expresar el pensamiento por medio de la palabra y constituye el acto de comunicación humana por excelencia. El término conversar lo relacionamos con el ejercicio de la plática entre dos o más personas, caracterizada por la espontaneidad del flujo de la información, la sencillez, la naturalidad, el uso de expresiones del lenguaje coloquial y la atmósfera amena en que se desarrolla, lo que no significa vulgaridad ya que en ella se ponen de manifiesto los rasgos de la personalidad de los interlocutores, sus conocimientos, su educación formal, sus convicciones, su formación cultural, en fin, su competencia comunicativa.
 
Aunque la espontaneidad es una característica común a toda conversación, al referirnos a la conversación espontánea, estamos aludiendo a aquellas que surgen sin finalidad aparente. Aunque, a veces, constituyan un fecundo e interesante intercambio de ideas, puede surgir entre personas que se encuentran por primera vez en las paradas del autobús, en las filas para entrar a centros de recreación, comerciales, entre otros sitios públicos; donde se pasa cierto tiempo y se establece comunicación con una o varias personas de manera informal e improvisada. El tema a tratar en estos intercambios puede variar constantemente. Puede darse también entre personas en las que ya existen lazos de amistad a las que une determinado grado de afecto y se encuentran vinculadas generalmente por intereses comunes que provocan indagaciones y comentarios.
 
En la conversación, tal como se manifiesta en la vida cotidiana por las necesidades apremiantes de la comunicación, se dan las características del lenguaje coloquial entre las que pueden citarse las siguientes: 
• Carácter improvisado, espontáneo. Interesa más el contenido que la forma. Predomina lo afectivo
• Contacto directo y comunicación simultánea. Se incluye la comunicación no verbal
• Predomina la forma oral del habla. Algunas incorrecciones gramaticales que pueden pasar inadvertidas. Abundan las pausas, las omisiones y las interrupciones
• Predominan las valoraciones subjetivas sobre las objetivas.
Para sostener una conversación, se hace necesaria la práctica dirigida y consciente con el objetivo de desarrollar esta capacidad y adquirir ciertas habilidades conocidas como “normas de la conversación”:  
• Saber escuchar.
• Ordenar adecuadamente las ideas.
• Emplear acertadamente el vocabulario.
• Saber cómo iniciar una conversación.
• Saber cómo mantener una conversación.
• Saber cómo derivar de un tema a otro.
• Saber cómo imprimir belleza y energía a su conversación.
Formar buenos conversadores es uno de los propósitos a lograr en los niños, adolescentes y jóvenes; de ahí la importancia de prestar suma atención a este tema y propiciar las situaciones que permitan el desarrollo de esta habilidad en el marco no solo de la escuela, también en el marco familiar y en cualquier lugar que sea posible.
 
Fuente:

 
• LA SIMULACIÓN
 
La simulación tiene como objetivo hacer un juicio crítico más real, representando una situación de la vida real o de la historia, asumiendo los roles o papeles necesarios con el objeto de que pueda ser comprendida y tratada por el grupo.
 
¿Cómo se realiza? 
• Se prepara con tiempo la situación que será presentada o en el caso de una improvisación se deja a los actores que la representen libremente pero se les fija el tema y el tiempo.
• Se realiza una reunión previa con los actores para que asuman sus papeles o improvisar su diálogo.
• Se prepara con tiempo el escenario o se solicita a un o unos participante que prepare el escenario lo más sencillo posible.
• Se les dan unos minutos a los actores para aclarar los últimos detalles.
• Se realiza una introducción, señalando la importancia del tema y lo que se espera de los participantes que observan y de los actores.
• Se hace la presentación de la escenificación. El desarrollo de la acción no debe ser interferida. No se debe alargar la representación, porque perdería eficacia.
• Se guía un proceso para que los asistentes emitan sus críticas o se genere una discusión.
• Se obtiene la conclusión general por parte de todos los asistentes.

Esta técnica se refiere a la interpretación "teatral" de un problema o de una situación en el campo general de las relaciones humanas. Se trata de un método que por sí mismo crea informalidad,- es flexible, permisivo y facilita la experimentación, estableciendo una "experiencia común" que puede emplearse como base para la discusión. Desde el punto de vista psicológico, alienta la participación de los miembros del grupo liberándolos de inhibiciones, ayudándolos a expresar y proyectar sus sentimientos, actitudes y creencias.
 
La simulación, también se conoce como dramatización y es fácil de planear, pero exige gran habilidad en su aplicación real. Puede elegirse para proporcionar datos inmediatos y empíricos sobre relaciones humanas comunes a todo el grupo, logrando una indagación más profunda que los métodos convencionales. Asegura el máximo de compenetración psicológica e identificación con un problema, y así, aumenta la participación del grupo. La dramatización sirve para ensayar las sugestiones o soluciones postuladas como un caso hipotético que puede semejarse mucho a una situación de la vida real, llevando a un grupo, a través de una serie de etapas, a un problema complejo de relaciones humanas. La atmósfera grupal se convierte en una atmósfera de experimentación y de creación potencial.
 
Esta técnica resulta muy útil cuando existen problemas de comunicación en el grupo pues al despersonalizar la situación problemática y hacer abstracción de las personas involucradas "muestra" y enfoca una faceta única y concreta de un problema, permitiendo mayor libertad de discusión. Este método alivia tensiones y permite "descargas psicológicas" de los integrantes, al mismo tiempo que enseña a comprender y desarrollar aptitudes fuera de las situaciones de la vida real. Esta labor permite dramatizar las soluciones alternativas de un problema y proporciona a los individuos oportunidades de desarrollar su comprensión al colocarse en el lugar de otro.
 
Otra ventaja de la dramatización es proporcionar oportunidades para que los individuos "representen" sus propios problemas, existiendo la posibilidad de comprenderlos mejor al presentarlos en una forma más dramática. Esta técnica ofrece muchas ventajas, pero es importante tomar en cuenta algunos puntos que facilitan su éxito. La dramatización debe iniciarse con situaciones relativamente sencillas, objetivos claros y caracterizaciones definidas.
 
A pesar de sus ventajas, la dramatización no es más que un medio para llegar a un fin. Si se abusa de esta técnica, el grupo corre el peligro de convertirse en una sociedad teatral de aficionados y la meta original del grupo queda distorsionada. El elemento más importante de la dramatización es la espontaneidad, por lo que se recomienda evitar una estructuración demasiado rígida. Si se decide utilizar este método debe verse si la madurez del grupo permite llevarlo a cabo, ya que la dramatización invade frecuentemente los sentimientos y problemas personales de las personas.
 
Fuente:
 
 
• DISCUSION
 
Consiste en el intercambio mutuo de ideas y de opiniones entre los integrantes de un grupo relativamente pequeño. Esta técnica permite el máximo de acción y de estimulación recíproca entre los integrantes, en donde se otorga responsabilidad para que todos participen en las diversas actividades. Los integrantes son enseñados a pensar como grupo y a desarrollar un sentido de igualdad. Mediante este método es posible establecer situaciones que favorecen la conducción de grupos; se brinda la oportunidad a cada participante de ampliar sus puntos de vista, así como de obtener comprensión y cristalizar sus pensamientos. Para lograr esto es necesario que todos los miembros escuchen atentamente, razonen, reflexionen y participen.
 

Esta técnica puede utilizarse para identificar, explorar (o ambas) las preocupaciones, diversos tópicos de discusión o problemas mutuos, proporcionando apreciación y comprensión para ellos. El método de discusión es útil también para proporcionar y difundir información y conocimiento, y al mismo tiempo, motivar al grupo a actuar y a cristalizar el propio pensamiento. Una vez logrado esto, esta técnica ayuda a la formación de la opinión y al consenso del grupo. Cuando es necesario desarrollar una atmósfera de grupo, esta técnica es de gran utilidad ya que a su vez alienta y estimula a los miembros a aprender más sobre problemas e ideas y desarrolla un grupo central de gente con el fin de conducción o liderazgo.
 
Existen algunas advertencias que deben ser tomadas en cuenta al aplicar la técnica de discusión en un grupo: es necesaria la existencia de algún problema común que haya que resolver, y que los resultados de dicha discusión estén relacionados directamente con los participantes. En los grupos de discusión no hay ocasión para tener ideas secretas, por lo que cada integrante debe estar dispuesto a compartir la información. También es necesario un pensamiento objetivo y organización en la discusión de los problemas, por lo que es importante recalcar la necesidad de saber escuchar. Por último, la elección del conductor debe estar basada en su capacidad y en su experiencia en trabajos de grupo. El conductor debe saber controlar adecuadamente las intervenciones de cada miembro para mayor eficacia de la técnica.
 
¿Cómo se realiza?
1. El grupo mayor se subdivide en varios grupos relativamente pequeños.
2. La formación de subgrupos puede darse arbitrariamente, o bien, de acuerdo a los intereses personales de cada sujeto, al tema seleccionado, etc.
3. Una vez formados los subgrupos se inicia la discusión del tema. Anteriormente se establece el tiempo destinado a la discusión y se elaboran algunas reglas que deben ser tomadas en cuenta en el transcurso del trabajo.
4. Una vez transcurrido el tiempo establecido se finaliza la discusión. Si el problema aún no ha sido resuelto, el grupo decide si se alarga el lapso o se concede la oportunidad de una nueva reunión.


  
2. SITUACIONES COMUNICATIVAS ESTRUCTURADAS
 
Las situaciones comunicativas estructuradas cumplen con ciertas condiciones metodológicas y estructurales. No se dan en forma espontánea, porque requieren organización interna y cierto orden ya que poseen características formales específicas, como se verá a continuación.
  
• PANEL
 
En esta técnica un equipo de expertos discute un tema en forma de diálogo o conversación ante el grupo. Se reúnen varias personas para exponer sus ideas sobre un determinado tema ante un auditorio en forma dialogada. Los integrantes debaten entre sí el tema propuesto, desde sus particulares puntos de vista y especialización, pues cada uno es experto en una parte del tema general.
 
En el Panel, la conversación es básicamente informal, pero con todo, debe seguir un desarrollo coherente, razonado, objetivo, sin derivar en disquisiciones ajenas o alejadas del tema, ni en apreciaciones demasiado personales. Los integrantes del Panel (de 4 a 6 personas) tratan de desarrollar a través de la conversación todos los aspectos posibles del tema, para que el auditorio obtenga así una visión relativamente completa acerca del mismo. Un coordinador o moderador cumple la función de presentar a los miembros del Panel ante el auditorio, ordenar la conversación, intercalar algunas preguntas aclaratorias, controlar el tiempo, etc.
 
Una vez finalizado el Panel (cuya duración puede ser de alrededor de una hora, según el caso) la conversación o debate del tema puede pasar al auditorio, sin que sea requisito la presencia de los miembros del panel. El coordinador puede seguir conduciendo esta segunda parte de la actividad grupal, que se habrá convertido en un "Foro". La informalidad, la espontaneidad y el dinamismo son características de esta técnica de grupo, rasgos por cierto bien aceptados generalmente por todos los auditorios.
 
Preparación:
 
De acuerdo con el tema elegido para el Panel, el organizador selecciona a los componentes o miembros del mismo, tratando de que sean personas: 
• Capacitadas y de ser posibles reconocidas en la cuestión,
• Que puedan aportar ideas más o menos originales y diversas,
• Que enfoquen los distintos aspectos del tema
• Qué posean facilidad de palabra (pero no verborrea)
• Qué posean juicio crítico y capacidad para el análisis tanto como para la síntesis.
• Aún sería deseable, un cierto sentido del humor para amenizar una conversación que podría tornarse en algunos momentos un poco cansada.
Es conveniente una reunión previa del coordinador con todos los miembros que intervendrán en el panel, para cambiar ideas y establecer un plan aproximado del desarrollo de la sesión, compenetrarse con el tema, ordenar los subtemas y aspectos particulares, fijar tiempo de duración, etc. Así pues, aunque el Panel debe aparecer luego como una conversación espontánea e improvisada, requiere para su éxito ciertos
 preparativos como los expuestos.


 Desarrollo:
1. El coordinador o moderador inicia la sesión, presenta a los miembros del panel, y formula la primera pregunta acerca del tema que se va a tratar.
2. Cualquiera de los miembros del panel inicia la conversación, aunque puede estar previsto quien lo harta, y se entabla el diálogo que se desarrollará según el plan flexible también previsto.
3. El coordinador interviene para efectuar nuevas preguntas sobre el tema, orientar el dialogo hacia aspectos no tocados, centrar la conversación en el tema cuando se desvía demasiado de él, superar una eventual situación de tensión que pudiera producirse, etc. Habrá de estimular el diálogo si éste decae, pero sin intervenir con sus propias opiniones.
4. Unos cinco minutos antes de la terminación del diálogo, el coordinador invita a los miembros a que hagan un resumen muy breve de sus ideas.
5. Finalmente el propio coordinador, basándose en notas que habrá tomado, destacará las conclusiones más importantes.
6. Si así se desea y el tiempo lo permite, el coordinador puede invitar al auditorio a cambiar ideas sobre lo expuesto, de manera informal, al estilo de un Foro. En esta etapa no es indispensable la presencia de los miembros del panel, pero si éstos lo desean, pueden contestar preguntas del auditorio, en cuyo caso el coordinador actuará como "canalizador" de dichas preguntas, derivándolas al miembro que corresponda.
 
Sugerencias Prácticas:
 
Los miembros del panel y el coordinador deben estar ubicados de manera que puedan verse entre sí para dialogar, y a la vez ser vistos por el auditorio. La ubicación semicircular suele ser la más conveniente, ya sea detrás de una mesa o sin ella pero con asientos cómodos.  
• Puede designarse un secretario para tomar notas de las ideas más importantes, las cuales pueden ser distribuidas luego entre los interesados. También cabe la utilización de una grabadora de audio o mucho mejor de vídeo.
• Se aconseja tener especial cuidado en la elección de los miembros del Panel, pues una conversación de este tipo debe mantener despierto el interés de un auditorio que permanece en pasividad expectante. Aparte del conocimiento y autoridad sobre el tema, se requiere en los interlocutores ciertas dotes de amenidad, facilidad de palabra, claridad de exposición, serenidad, ingenio y alguna salida de buen humor.

 
• PHILLIPS 66
 
El nombre de esta técnica deriva de su creador J. Donald Phillips, del Michigan State College, y del hecho de que 6 personas discuten un tema durante 6 minutos. Es particularmente útil en grupos grandes de más de 20 personas tiene como objetivos los siguientes:
 
• Permitir y promover la participación activa de todos los miembros de un grupo, por grande que éste sea.
• Obtener las opiniones de todos los miembros en un tiempo muy breve.
• Llegar a la toma de decisiones, obtener información o puntos de vista de gran número de personas acerca de un problema o cuestión.
Además, esta técnica desarrolla la capacidad de síntesis y de concentración; ayuda a superar las inhibiciones para hablar ante otros; estimula el sentido de responsabilidad, dinamiza y distribuye la actividad en grandes grupos. El objetivo principal, consiste en lograr una participación democrática en los grupos muy numerosos, tal como lo ha expresado su creador:
 
"En vez de una discusión controlada por una minoría que ofrece contribuciones voluntarias mientras el tiempo lo permite, la discusión 66 proporciona tiempo para que participen todos, provee el blanco para la discusión por medio de una pregunta especifica cuidadosamente preparada, y permite una síntesis del pensamiento de cada pequeño grupo para que sea difundida en beneficio de todos".
El "Phillips 66" es una técnica que puede ser aplicada en muy diversas circunstancias y con distintos propósitos, siendo un procedimiento flexible.
 
Preparación
 
Esta técnica requiere de muy poca preparación, basta que el coordinador conozca el procedimiento y posea condiciones para ponerlo en práctica. El tema o problema por discutirse puede ser previsto, o bien surgir dentro del desarrollo de la reunión del grupo; sin embargo, no es común que un grupo se reúna para realizar un "Phillips 66", sino que éste se utilice en un momento dado de la reunión de un grupo, cuando se lo considere apropiado por sus características.
 
Desarrollo:
 
1. Cuando el facilitador de un grupo considera oportuna la realización de un "Phillips 66", formula con precisión la pregunta o tema del caso, y explica cómo los miembros han de formar subgrupos de 6, ya sea desplazando los asientos, o volviéndose tres personas de una fila de adelante hacia los tres de la fila de atrás cuando los asientos son fijos.
2. El facilitador informa a los participantes sobre la manera como han de trabajar cada subgrupo e invita a formar los subgrupos.
3. Una vez que los subgrupos han designado un coordinador y un secretario, el Facilitador toma el tiempo para contar los seis minutos que ha de durar la tarea. Un minuto antes de expirar el plazo, advierte a los subgrupos para que puedan hacer el resumen.
4. Terminado el tiempo de discusión de los subgrupos, el facilitador reúne al grupo en sesión plenaria y solicita a los secretarios la lectura de sus breves informes.
5. El facilitador u otra persona anotan en un rotafolio una sístesis fiel de los informes leídos por los secretarios. De tal modo que todo el grupo tenga conocimiento de los diversos puntos de vista que se han obtenido, extrae las conclusiones sobre ellos, y se hace un resumen final cuya naturaleza dependerá del tema, pregunta o problema que se haya expuesto.
Sugerencias prácticas:
 
Cuando el grupo no es muy numeroso, pueden formarse subgrupos de 3 o 4 miembros; en cambio, no es conveniente formar grupos de más de 6 personas, porque la participación se vería afectada. Si los miembros no se conocen, la interacción será favorecida con una breve auto - presentación antes de comenzar la tarea del subgrupo. El facilitador podrá ampliar el tiempo de discusión de los subgrupos si observa que éstos se hallan muy interesados en el tema, o no han llegado al resumen; por otro lado, es conveniente que la pregunta o tema en discusión sea escrita en un rotafolio y quede a la vista de todos. En todo caso, durante las primeras experiencias, se propondrán temas sencillos, formulados con la mayor claridad y precisión.
 
El facilitador debe actuar con sencillez y naturalidad, para estimular el interés por la actividad; es conveniente que no haga ninguna evaluación de las ideas o respuestas aportadas por los subgrupos, porque es el grupo quien debe juzgarlas. En una etapa de mayor experiencia, se pueden asignar distintos temas a cada subgrupo o a varios de ellos y, en lo posible, la pregunta ha de ser de las que exigen respuestas de tipo "sumatorio" (Y no de oposición); ejemplo: mencione causas....; qué consecuencia tiene......; cuántos factores....; qué características...., etc.
 
Posibles aplicaciones

El "Phillips 66" puede usarse tanto en clases comunes como en eventos especiales de grupo. No es de por sí una técnica de aprendizaje, no enseña conocimientos ni da información (salvo la eventual que aparezca en la interacción). Facilita en cambio la confrontación de ideas o puntos de vista, el esclarecimiento y enriquecimiento mutuo, la actividad y participación de todos los alumnos estimulando a los tímidos o indiferentes. En un grupo de discusión, que bien puede ser la clase, el "Phillips 66" es útil para obtener rápidamente opiniones elaboradas por subgrupos, acuerdos parciales, decisiones de procedimiento, sugerencias de actividades, tareas de repaso y de comprobación inicial de la información, antes de tratar un nuevo tema. También puede utilizarse esta técnica en al aula para indagar el nivel general de información que poseen los alumnos sobre un tema; para elaborar y hallar aplicaciones a un tema aprendido teóricamente.
 
Después de cualquier actividad realizada colectivamente (Clase, conferencia, película, experimento, etc.) la misma puede ser evaluada o apreciada en pocos minutos por medio de esta técnica. En fin, una vez que el profesor y los propios alumnos hayan experimentado este recurso grupal, hallarán sin duda innumerables ocasiones para utilizarlo con verdadero provecho.
 
 
• FORO
 

El foro consiste en una técnica grupal, donde todo el auditorio o salón discute de manera informal un problema, un suceso o un tema. Cada persona opina libremente y su origen se remonta al latín Phorum, reunión de los antiguos romanos para discutir los asuntos públicos. La finalidad del foro es establecer diferentes puntos de vista sobre un determinado tema.
 
Para realizar un foro es conveniente seguir estos pasos: 
• El moderador inicia el foro indicando al grupo el tema que se va a discutir y a dar las reglas a las cuales se deben ajustar cada participante.
• El moderador da el derecho de palabra por orden de pedido, limitada el tiempo de participante y la cantidad de intervenciones por cada persona.
• Terminado el debate, el moderador realiza un resumen de las ideas expuestas e indica las conclusiones generales a la que llego el grupo.
• Condiciones del Foro:
• Un grupo que discuta informal y espontáneamente.
• Un moderador cordial (Capaz de dirigir las reuniones)

• MESA REDONDA
 
Esta técnica consiste en que un grupo de expertos sostienen puntos de vista divergentes o contradictorios sobre un mismo tema el cual exponen ante el grupo en forma sucesiva. Se utiliza esta técnica cuando se desea dar a conocer a un auditorio los puntos de vista divergentes o contradictorios de varios especialistas sobre un determinado tema o cuestión. La Mesa Redonda ha sido difundida ampliamente por la televisión, donde, por ejemplo, políticos de diversos partidos exponen sus puntos de vista contradictorios acerca de un hecho o medida de gobierno.
 
Los integrantes de la Mesa Redonda (que pueden ser de 3 a 6 personas, aunque generalmente son 4) deber ser elegidos, pues, sabiendo que han de sostener posiciones divergentes u opuestas sobre el tema a tratarse; ya sea individualmente o por parejas o bandos. Además, han de ser expertos o buenos conocedores de la materia, y hábiles para exponer y defender con argumentos sólidos su posición.
 
La confrontación de enfoques y puntos de vista permitirá al auditorio obtener una información variada y ecuánime sobre el asunto que se trate, evitándose así los enfoques parciales, unilaterales o tendenciosos, posibles en toda conferencia unipersonal. La Mesa Redonda tiene un director o coordinador cuyas funciones se mencionaran más adelante. En cuanto a la duración, es conveniente que no se extienda más allá de los 60 minutos, para permitir luego las preguntas que desee formular el auditorio durante el lapso que se considere prudente.
 
Preparación
 
Una vez decidido el tema o cuestión que desea tratarse en la Mesa Redonda, el organizador debe seleccionar a los expositores de los distintos puntos de vista, de acuerdo con los requisitos ya expuestos. Se hará una reunión previa con los participantes con el objeto de coordinar el desarrollo, establecer orden de exposición, tiempo, temas y subtemas por considerar, etc. La Mesa Redonda requiere esta preparación, a pesar de que en su desarrollo público se manifieste luego una situación espontánea.
 
El organizador debe prever asimismo el ambiente físico donde tendrá lugar la Mesa Redonda, el equipo, los horarios, las invitaciones, etc. Los miembros de la Mesa Redonda deben estar ubicados en un escenario donde puedan ser vistos por todo el auditorio. Generalmente el coordinador se sienta en el centro, detrás de una mesa amplia, y los expositores a su derecha e izquierda formando los respectivos "bandos" de opinión.
 
Desarrollo: 
1. Ubicados en el escenario los participantes, el coordinador abre la sesión con palabras iniciales, mencionando el tema por tratarse, explica el procedimiento que ha de seguirse, hace la presentación de los expositores agradeciéndoles su cooperación, comunica al auditorio que podrán hacer preguntas al final, y ofrece la palabra al primer expositor.
2. Cada expositor hará uso de la palabra durante 10 minutos aproximadamente. El coordinador cederá la palabra a los integrantes de la Mesa redonda en forma sucesiva, y de manera que se alternen los puntos de vista opuestos o divergentes. Si un orador se excede demasiado en el uso de la palabra el coordinador se lo hace notar prudentemente.
3. Una vez finalizadas las exposiciones de todos los participantes, el coordinador hace un breve resumen de las ideas principales de cada uno de ellos, y destaca las diferencias más notorias que se hayan planteado. Para ello habrá tomado notas durante las exposiciones.
4. Con el objeto de que cada expositor pueda aclarar, ampliar, especificar o concretar sus argumentos y rebatir los opuestos, el coordinador los invita a hablar nuevamente durante unos dos minutos cada uno. En esta etapa los expositores pueden dialogar si lo desean defendiendo sus puntos de vista.
5. Minutos antes de expirar el plazo previsto, el coordinador da por terminada la discusión y expone las conclusiones haciendo un resumen final que sintetice los puntos de coincidencia que pudieran permitir un acercamiento entre los diversos enfoques, y las diferencias que quedan en pie después de la discusión.
6. El coordinador invita al auditorio a efectuar preguntas a los miembros de la mesa sobre las ideas expuestas. Estas preguntas tendrán sólo carácter ilustrativo, y no se establecerá discusión entre al auditorio y la mesa. Las personas del auditorio tendrán derecho a una sola intervención.
Sugerencias prácticas: 
  • El coordinador ha de ser imparcial y objetivo en sus intervenciones, resúmenes y conclusiones. Tendrá agilidad mental y capacidad de síntesis, y será muy prudente en el tiempo que tome para su participación (lo importante en la Mesa Redonda es conocer las ideas de los miembros invitados).
  • El coordinador debe ingeniarse para desalentar cordialmente las intenciones polémicas de algún integrante del auditorio. De la mejor manera posible insistirá en aclarar que las preguntas del público no deben convertirse a su vez en "exposiciones" sobre el tema, y que una vez contestadas no deben llevar a la discusión.
 
 • SEMINARIO
 
 El Seminario es una técnica que consiste en investigar en profundidad un tema para exponerlo delante de un público. Para realizar un Seminario es conveniente seguir los siguientes pasos: 
 • El número de participantes no deben ser menor de 5 ni mayores de 12 personas.
 • El moderador plantea el tema.
 • El grupo pueden hacer el trabajo en varios días.
 • Cada grupo designa un coordinador (para concluir las actividades) y un secretario (para tomar las conclusiones parciales y finales).
 También se conoce como Seminario, los estudios realizados por los participantes de un curso y en una cátedra determinada. Durante el período de clases, se debe realizar una investigación y al final se exponen lo investigado, por medio de una exposición al grupo y un trabajo escrito para ser evaluado por el docente.
 
 
 • TORBELLINO DE IDEAS
 
 Esta técnica que consiste en la expresión de opiniones para un grupo, es un clima de información donde no se critiquen las ideas expresadas por los demás. Para realizar un Torbellino de Ideas es conveniente seguir los siguientes pasos:
 
 • El moderador da a conocer al grupo, con anterioridad, el problema a tratar.
• El moderador debe exponer el problema y explicar las normas mininas para realizar el trabajo y el tiempo de duración, y designa un secretario para que anote las ideas.
 • EL moderador interviene para ceder el derecho de palabras por orden de pedido.
 • Por último se da a conocer las conclusiones finales de las distintas ideas propuestas. 
 
• DEBATE DIRIGIDO O DISCUSIÓN GUIADA
 
 Es una de las técnicas de fácil y provechosa aplicación. Consiste en un intercambio informal de ideas e información sobre un tema, realizado por un grupo bajo la conducción estimulante y dinámica de una persona que hace de guía e interrogador. Como usted ve, tiene mucha semejanza con el desarrollo de una clase, en la cual se haga participar activamente a los alumnos mediante preguntas y sugerencias estimulantes. Sin embargo, esta técnica se caracteriza por ciertos detalles:
 
Para que haya debate (y no meras respuestas formales) el tema debe ser cuestionable, analizable de diversos enfoques o interpretaciones; en este caso, no cabría discutir sobre verdades de hecho o sobre cuestiones ya demostradas con evidencia. El director del debate debe hacer previamente un plan de preguntas que llevará escritas y los participantes deben conocer el tema con suficiente antelación como para informarse por sí mismos y poder así intervenir con conocimiento en la discusión; para esto, el director les facilitara previamente material de información para la indagación del tema.
 
El debate no es una improvisación y no se trata de una técnica de "comprobación del aprendizaje" o de evaluación del aprovechamiento, sino de una técnica de aprendizaje por medio de la participación activa en el intercambio y elaboración de ideas y de información múltiple. El número de miembros no debe pasar de los 12 ó 13. En casos de grupos mayores, se pueden hacer subgrupos guiados por subdirectores previamente entrenados, reuniéndose finalmente todos durante unos minutos con el director en sesión plenaria para hacer un resumen general.
 
 ¿Cómo se realiza?
 
 Elegido el tema del debate, el director prepara el material de información previa (bibliografía, fuentes, etc.) y lo comunica a los participantes instruyéndolos sobre su manejo y posterior aplicación en el debate. Además, prepara las preguntas más adecuadas para estimular y conducir el debate, ya que de la habilidad en la preparación de las preguntas depende muchas veces que un tema en apariencia inapropiado o indiferente pueda resultar eficazmente cuestionable. El tema debe ser analizado en todos sus aspectos y las preguntas deben seguir un orden lógico que mantenga el enlace entre las distintas partes; en este caso, posiblemente se podrá prever el curso que seguirá el desarrollo del debate, lo cual no significa que se deba conducir de modo rígido. Puede calcularse que cada pregunta central consumirá unos 15 minutos de discusión, dentro de los cuales se harán oportunas sub-preguntas de acotación para aclarar y guiar el desarrollo.
 
Desarrollo  
 1. El Director hace una breve introducción para encuadrar el tema, dar instrucciones generales y ubicar al grupo mentalmente en el debate.
 2. Formula la primera pregunta e invita a participar. En el caso de que nadie hablara, el director puede estimular las respuestas por medio del recurso de la "respuesta anticipada", que consiste en contestar uno mismo insinuando algunas alternativas posibles. Esto da pie para que los presentes adhieran o rechacen las sugerencias, con lo cual comienza el debate.
 3. Una vez en marcha el debate, el director lo guía prudentemente cuidando de no ejercer presiones, intimidaciones o sometimientos. Lo que importa más no es obtener la respuesta que se desea, sino la elaboración mental y las respuestas propias del grupo, que servirán al director para conducir los razonamientos hacia los objetivos buscados.
 4. Es probable que en ocasiones el debate se desvíe del objetivo central. En estos casos es responsabilidad del director hacer un breve resumen de lo tratado y reencauzar la actividad hacia el tema central mediante alguna nueva pregunta secundaria.
 5. Si el tema lo permite, en un momento dado puede hacerse uso de ayudas audiovisuales, en carácter de información, ilustración, sugerencia, motivo de nuevas preguntas, etc.
 6. El director prestará atención no sólo al desarrollo del contenido que se debate, sino también a las actitudes de los miembros y detalles del desarrollo del proceso de grupo. Distribuirá convenientemente el uso de la apalabra alentando a los tímidos o remisos. Observará las posibles inhibiciones o dificultades que se presenten, y si lo cree conveniente para la marcha del debate las hará manifiestas al grupo.
 7. El director no debe "entrar" en el debate del tema; su función es la de conducir, guiar, estimular; sí podrá sugerir, aportar elementos de información, esclarecer confusiones y contradicciones, pero sin comprometerse en los puntos de vista; para ello, mantendrá siempre una actitud cordial, serena y segura que servirá de apoyo sobre todo en eventuales momentos de acaloramiento de quienes sí están intelectual y emocionalmente entregados a la discusión. También admitirá todas las opiniones, pues ninguno debe sentirse rechazado, burlado o menospreciado; su función es la de conducir al grupo hacia ideas correctas y valiosas.
 8. Antes de dar por terminado el debate debe llegarse a alguna conclusión o a un cierto acuerdo sobre todo lo discutido. No puede cortarse el debate sin más ni más, sin antes resumir las argumentaciones y extraer lo positivo de las diversas aportaciones. En colaboración con el grupo, el director hará pues una síntesis que en ciertos casos podrá ser registrada por todos los participantes.
 
 Sugerencias prácticas: 
  1.  El debate dirigido puede lograr buenos resultados en sesiones de 45 a 60 minutos.
  2.  Puede utilizarse todo tipo de ilustraciones y ayudas audiovisuales. 
  3.  No conviene que los participantes tomen notas escritas pues esto distraería su atención del debate. Si se necesita, se puede designar un secretario.
  4.  Deben evitarse las preguntas que puedan contestarse por "Si" o "No", pues con ellas no se alcanzara el debate. El tema debe hacerse discutible si de por sí no lo es; no se buscan respuestas fijas, aprendidas de antemano, sino interpretaciones y elaboración que desarrollen el discernimiento y criterio propios.
 
 
 • SIMPOSIO
 
 Esta técnica consiste en que un equipo de expertos desarrolla diferentes aspectos de un tema o problema en forma sucesiva ante un grupo; por eso, cuando se desea obtener o impartir información fehaciente y variada sobre un determinado tema o cuestión, vistos desde sus diferentes ángulos o aspectos, se puede recurrir a la técnica del Simposio. Para llevar a cabo esta técnica, se reúne a un grupo de personas muy capacitadas sobre un tema, especialistas o expertos, las cuales exponen al auditorio sus ideas o conocimientos en forma sucesiva, integrando así un panorama lo más completo posible acerca de la cuestión de que se trate. Este tipo de trabajo consiste en una técnica bastante formal y tiene muchos puntos de contacto con las técnicas de la Mesa Redonda y con el Panel. La diferencia estriba en que en la Mesa Redonda los expositores mantienen puntos de vista divergentes u opuestos, y hay lugar para un breve debate entre ellos; y el Panel los integrantes conversan o debaten libremente entre sí. En el Simposio, en cambio, los integrantes exponen individualmente y en forma sucesiva durante unos 15 o 20 minutos; sus ideas pueden ser coincidentes o no serlo, y lo importante es que cada uno de ellos ofrezca un aspecto particular del tema, de modo que al finalizar éste quede desarrollado en forma relativamente integral y con la mayor profundidad posible.
 
 
El Simposio es útil para obtener información autorizada y ordenada sobre los diversos aspectos de un mismo tema, puesto que los expositores no defienden "posiciones" (como en la Mesa Redonda), sino que "suman" información al aportar los conocimientos propios de su especialización.
 
 Preparación
 
 Elegido el tema o cuestión que se desea tratar, el organizador selecciona a los expositores más apropiados (que pueden ser de 3 a 6 personas) teniendo en cuenta que cada uno de ellos debe enfocar un aspecto particular que responda a su especialización. Es conveniente realizar una reunión previa con los miembros del Simposio, para intercambiar ideas, evitar reiteraciones en las exposiciones, delimitar los enfoques parciales, establecer el mejor orden de la participación, calcular el tiempo de cada expositor, etc. Además de esta reunión previa de planificación, los integrantes del Simposio y el organizador, así como los coordinadores si no lo es el mismo organizador, se reunirán unos momentos antes de dar comienzo para cerciorarse de que todo está en orden y ultimar en todo caso los últimos detalles.
 
El organizador debe preparar convenientemente el ambiente físico donde se desarrollará el Simposio. El público podrá observar cómodamente a los expositores, para lo cual será preciso que estos se hallen ubicados sobre una tarima o escenario. Los expositores y el coordinador estarán sentados detrás de una mesa amplia, y en el momento en que les corresponda intervenir pasará, a ubicarse al atril que se habrá colocado en un lugar estratégico en el escenario:
 
 Desarrollo 
• El coordinador inicia el acto, expone claramente el tema que se ha de tratar, así como los aspectos en que se le ha dividido, explica brevemente el procedimiento por seguir, y hace la presentación de los expositores al auditorio. Hecho esto cede la palabra al primer expositor, de acuerdo con el orden establecido en la reunión de preparación.
 • Una vez terminada cada exposición el coordinador cede la palabra sucesivamente a los restantes miembros del Simposio. Si la presentación hecha al comienzo ha sido muy superficial, puede en cada caso referirse al curriculum del expositor cuando llega el momento de su participación. Lo recomendable es que las exposiciones no excedan de 15 minutos, tiempo que variará según el número de participantes, de modo que en total no se invierta más de una hora.
 • Finalizadas las exposiciones de los miembros del Simposio, el coordinador puede hacer un breve resumen o síntesis de las principales ideas expuestas. O bien, si el tiempo y las circunstancias lo permiten, puede invitar a los expositores a intervenir nuevamente para hacer aclaraciones, agregados, comentarios, o para hacer algunas preguntas entre sí. También puede sugerir que el auditorio haga preguntas a los miembros del Simposio, sin dar a lugar a discusión; o que el auditorio mismo discuta el tema a la manera de Foro. Todas estas variantes posibles dependen del criterio que desee aplicarse en la organización.

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